Pandorgo 2002

PANDORGO
Agustín Cantero López
DULCINEA
Dolores Rubio Rojo
DAMAS
- Yolanda González Erguido
- Rebeca Redondo González
- Mª Carmen Jiménez Beldad
- Lucia Mª Ruiz Trujillo
CURRICULUM

         Nace en Ciudad Real en el Barrio de la Corredera el 5 de Julio de 1957; casado con Charo Garrido Almodóvar. tienen dos hijas: Mª Esther y Ana Marina.

 

        Cursó bachillerato en el Colegio Menor el Doncel, pasando a desempeñar su vida laboral en la empresa familiar e  independizarse como profesional de la carpintería de Aluminio y donde hoy mantiene su negocio (Alutecma), después de 23 años.

 

        Aficionado al ciclismo, aeromodelismo, y deportes marciales. Desde hace más de 15 años es fundador y presidente del club Baloncesto Alucal, siempre arropado por entusiastas deportistas y amantes del deporte.

 

SALUDO A PUEBLO

        Querido Alcalde, autoridades, vecinos de Ciudad Real, paisanos venidos de otros puntos de nuestra querida provincia, amigos todos.

 

        Los que me conocen bien saben perfectamente que no soy persona de verbo fácil, ni rápida palabra. Sin embargo, el orgullo y la emoción de éste momento son tan fuertes que, sin duda, son suficientes para superar ésta o cualquier otra circunstancia que pudiera empañar éste hermoso acto.

 

        Por eso, quiero comenzar mi intervención agradeciendo el nombramiento de Pandorgo en el presente año 2002.

 

        Soy consciente de la importancia y el simbolismo que la figura del Pandorgo supone en una fiesta popular que se pierde dentro de nuestras más singulares tradiciones, reflejo de nuestra cultura, y de nuestro carácter manchego.

 

        La Pandorga, fiesta popular eminentemente ciudadrealeña supone la manifestación espontánea de un pueblo que expresa su sentir colectivo integrado en el ciclo natural de la vida.

 

        Es el momento de reunirse, de celebrar la buena cosecha, de compartir con nuestros familiares y amigos el orgullo del trabajo bien hecho.

 

        De comentar y celebrar nuestros progresos, de compartir nuestros proyectos, de esperar en el futuro y sobre todo, de agradecer a nuestra Señora la Virgen del Prado los muchos favores recibidos.

 

        Hoy, la Pandorga tiene otros muchos matices, lógica consecuente del paso del tiempo, de las nuevas circunstancias, del progreso, los cambios y los enormes avances que nuestra ciudad experimenta.

 

        Estas aportaciones, que tienen como objetivo enriquecer y adaptar la fiesta a nuestros tiempos actuales no anulan, ni entorpecen el primigenio sentido de expresión de un pueblo que siente, participa, celebra y sale a la calle para compartir su alegría, su agradecimiento, sus ilusiones y sus esperanzas.

 

        No quiero que mis palabras suenen huecas cuando manifiesto sinceramente que es un gran honor para mí y para mi familia haber sido distinguido con el nombramiento de Pandorgo, distinción que llevaré con orgullo allá a donde vaya y que intentaré ejercer con nobleza y sentido del humor.

 

        Con ello deseo contribuir con mi compromiso personal a que Ciudad Real sea ese punto de referencia por su cultura, por sus fiestas, por su historia y por el carácter leal de sus gentes.

 

        Muchas gracias.

 

        ¡Viva la Pandorga!

OFRENDA A LA VIRGEN

     Santísima Virgen del Prado, Veneradísima Señora.

 

        No es fácil exteriorizar públicamente el contenido sincero de una oración íntima, de una plegaria en comunicación personal realizada en el silencio expresivo de un sentimiento.

 

        Por que Tú, Señora, conoces nuestra persona, sabes de nuestros avatares, de nuestras carencias, de nuestros mundanos problemas. Y Tú, Madre universal, nos comprendes sin palabras, nos perdonas sin reservas, nos ayudas sin condiciones.

 

        Ahora, cuando éste humilde Pandorgo debe manifestar la ofrenda colectiva de tus hijos, cuando en nombre de todos los aquí presentes física y espiritualmente se dirigen a la infinita bondad de tu mirada, es tanta la emoción y responsabilidad que temo no saber acertar con mi torpe expresión.

 

        Mi deseo, queridísima Patrona es manifestar mi infinita gratitud por el derroche de bienes que continuamente recibimos de tu amor de Madre, por la protección, el amparo, el auxilio que como mortales tanto necesitamos y que con generosidad desmedida Tú nos ofreces.

 

        En ésta manifestación colectiva y pública, con sencillez y llaneza te ofrecemos los frutos de la tierra, que de alguna manera simbolizan también los frutos de nuestras obras.

 

        Con ello, ofrecemos nuestro decidido propósito de seguir trabajando firme y sólidamente por una sociedad más justa, por un mundo más comprometido, por una vida más humana y solidaria.

 

        Te lo pedimos, Señora y nos gustaría todos juntos elevar ésta plegaria.

 

        ¡Viva la Virgen del Prado!.